El tala, árbol representativo
- Por Tras Cartón
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En su sesión de ayer, la Legislatura declaró al tala especie representativa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, estableciendo “la obligación de preservar los ejemplares existentes, la prioridad de plantar ejemplares en plazas, parques y áreas parquizadas públicas y la prohibición de podarlos o extraerlos”.
El proyecto correspondiente fue presentado por el diputado Pablo Bergel (Verde al Sur), obtuvo dictamen favorable en la Comisión de Ambiente y fue aprobado con 53 votos positivos.
Cabe destacar que el legislador tuvo el gesto, no precisamente corriente, de reconocer que los fundamentos del proyecto fueron elaborados por José Athor, Eduardo Haene, Claudio Bertonatti y Hugo Campos, a quienes agradeció.
Puede leerse allí, entre muchas otras cosas, que “el talar es el bosque más ligado al desarrollo urbano de Buenos Aires y sus alrededores” y que “fue definido como ‘nuestro paisaje natural’ y, a pesar de ello, no está presente en la conciencia del ciudadano”.
Se explica después que “el talar es una formación boscosa nativa donde el tala es la especie dominante” y se refiere que “en el territorio que hoy ocupa la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el talar constituía el bosque natural que ocupaba los terrenos altos, cercanos al Río de la Plata”.
Así, prosiguen los autores, “el primer asentamiento que realizó don Pedro de Mendoza, y más tarde el definitivo que consumó don Juan de Garay se realizaron en el seno del talar, ubicado en la terraza alta de las barrancas frente al río, cuyos vestigios hoy podemos apreciar aún en Parque Lezama o Barrancas de Belgrano, por ejemplo”.
Después de muchas otras consideraciones, afirman que “sin lugar a dudas, es este árbol el que tiene las raíces más profundas en la historia, el paisaje original y, por consiguiente, la identidad de la Ciudad”.
Mencionan luego que “un caso interesante se dio en las primeras décadas del siglo XX”, que así describen: “Villa Talar ocupaba el sector comprendido entre la calle Campana y las avenidas de los Constituyentes, Salvador María del Carril y San Martín, hoy conocido como Agronomía. El nombre surge por la existencia de grandes talas en la finca de la familia Altube, en Nazca y Gutenberg. En una de las zonas más altas de la Capital Federal, aquellos árboles que se destacarían en el paisaje homogéneo de la pampa, serían restos de un talar histórico que también motivaron el nombre de una parada de ferrocarril (en la actualidad Beiró)”.
Precisan que “quedan además, ejemplares de diversas edades de tala en el ejido urbano de la ciudad de Buenos Aires, tal vez algunos centenarios en el Jardín Zoológico, la Facultad de Veterinaria y Palermo (dentro del Club de Amigos)”, puntualizan que “en la Reserva Ecológica Costanera Sur se han cultivado a fines de iniciar procesos de restauración ambiental, generando talares muy cerca de donde los hubo antaño” y observan que “también se ha representado este ambiente a pequeña escala en el parque Presidente Sarmiento, en el arboreto Árboles de Buenos Aires”.
Estiman, por otra parte, que la designación merecerá el agradecimiento de “aves nativas como el jilguero dorado, el boyerito, el cardenal, el pepitero de collar y la monterita cabeza negra”. Señalan además que “las crías de una de las mariposas más hermosas de la ciudad, el zafiro del talar, sólo comen hojas de tala”, que “la escasez del árbol ha provocado la casi desaparición en la Capital Federal de esta joya viviente”, y que “las orugas de otras mariposas como la ochenta y la bella se alimentan de hojas de tala y de otras pocas especies vegetales”.
Destacan por último que la declaratoria “no aspira a ser un fin en sí misma, sino una herramienta para poner revalorar esta especie y estimular su inclusión en la agenda educativa y ambiental de los porteños”.






