Interesante charla sobre China
- Escrito por Victor Pais
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Con el propósito de difundir y conversar sobre el libro China: un camino de desarrollo y transformación, que reúne artículos de varios autores sobre el gigante asiático, cuyo compilador es Néstor Restivo y que fue presentado en la edición de este año de la Feria del Libro de Buenos Aires, tuvo lugar una charla en el local barrial del Partido Comunista ubicado en Dickman 1361.
El expositor fue Ruben Darío Guzzetti, director del Instituto Argentino de Estudios Geopolíticos (IADEG), miembro del Centro Mundial de Sinólogos con sede en Beijing, de la Comisión de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de la Argentina y del Centro de Estudios y Formación Marxista Héctor Agosti, y autor de uno de los artículos incluidos en el volumen.
En primer lugar, Guzzetti realizó una caracterización de la coyuntura internacional en la que se fue produciendo el desarrollo chino. Se refirió así a cómo se está dando en el mundo una transición de una hegemonía unipolar occidental a una “polifonía multilateral”, concepto que le fue sugerido por la idea de “una orquesta en que cada uno de los integrantes tiene una parte de la interpretación”.
Señaló luego como un factor determinante de esa transición a “la propia idiosincrasia del sistema capitalista”, que hizo que las potencias de Occidente prefirieran “ejercer todo el poder militar, toda la fuerza para sostener esa hegemonía”. Observó el fracaso de Occidente en sus intentos de incorporar a China a su proyecto y subrayó cómo “la vida demostró que ese cálculo fue equivocado, que China estaba en otra historia y que se fue desarrollando para generar y crear un sistema en beneficio del pueblo y que nunca abandonó la idea del socialismo”.
Precisamente, en torno al punto tan polémico acerca de si China es socialista o capitalista, Guzzetti manifestó: “Algunos plantean con mucha seguridad que es un país capitalista o tiene un proyecto aplicado de capitalismo de estado. En realidad, China es un gran híbrido, es un gran experimento donde ha puesto en valor el funcionamiento, los principios del socialismo, pero ha incorporado algunos aspectos de la economía del mercado. Ellos hacen mucho esfuerzo para no priorizar el punto de vista doctrinario del marxismo, tienen mucha elasticidad en la interpretación y en la aplicación, han logrado un desarrollo económico con un control estatal de las principales empresas y los principales resortes económicos y con una estabilidad política, y supieron combinar, en esa elasticidad táctica, valores históricos del confucianismo con los principios de la filosofía del marxismo-leninismo y la dialéctica”.
Guzzetti se refirió también a las “propuestas integradoras a nivel internacional” de China y le adjudicó a este país el propósito de construir “una comunidad de destino compartido”, dando como ejemplo “lo que significa la nueva ruta de la seda, es decir, todo un proyecto de desarrollo de infraestructura con la participación de los distintos gobiernos de los distintos pueblos donde esas obras se van desarrollando”.
Otro aspecto destacado por el conferencista fue el de la potencia asiática como motor de una innovación tecnológica acoplado con una civilización ecológica, si bien reconoció que “China, por ahora, sigue siendo, en términos generales, el mayor contaminante porque todavía su producción energética depende mucho del carbón y eso tiene su desarrollo explosivo desde el punto de vista industrial”. Aunque enseguida acotó que “también China hoy es el principal país en producción de energía renovable” y que “ahí hay un proceso donde se van modificando las matrices energéticas y donde China va, paulatinamente, corriéndose de la utilización del carbón”.
A posteriori, Guzzetti señaló como “un hecho muy interesante para ver” que “en los primeros años del gobierno de la Revolución, del gobierno de Mao, fueron muy demonizadas y perseguidas las ideas confucianas, pero después, a medida que fue evolucionando el proceso, hay una reivindicación de toda la cultura y toda la civilización china”.
Tras explayarse algo más sobre este concepto, Guzzeti sostuvo: “China hoy está planteando un diálogo de civilizaciones, de las siete u ocho civilizaciones históricas que existen. Y a diferencia de eso, Occidente está planteando seguir manteniendo su hegemonía por sobre todas las demás civilizaciones”. Y más adelante remarcó: “Lo que está planteando China es trabajar, seguir creciendo y asociándose con gran parte de los países vecinos y con los países del mundo para ir construyendo su socialismo. Y me parece que esa es una diferencia con Occidente sustancial, porque si bien Occidente prioriza la acumulación de capital, lo que busca China permanentemente es generar todo un proceso de innovación productiva, de desarrollo espiritual para beneficio del pueblo. Y me parece que eso se sintetiza en una frase que repiten muchos de ellos que es que ‘todo lo que hacemos, todo el esfuerzo que ponemos, todo el crecimiento, es para que nadie quede atrás’. Es decir, que ningún ciudadano de China quede relegado y eso de alguna manera se expresó en la lucha, el combate y el triunfo en contra de la pobreza. Y lo otro es esta frase que se repite tanto, que es tan importante generar una comunidad de destino compartido, internacional, solidaria, cooperativa, donde cada civilización pueda aprovechar, pueda integrarse, pueda obtener y nutrirse de lo mejor de cada una de ellas”.
Luego Guzzetti hizo algunos comentarios más específicos sobre el artículo de su autoría incluido en el libro y finalmente se produjo un rico intercambio con una concurrencia ávida por informarse y opinar.





