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Radiografía del arbolado urbano

El Ministerio de Ambiente y Espacio Público del Gobierno de la Ciudad difundió ayer una “radiografía del arbolado urbano” que reveló que en las veredas porteñas crecen, entre nativas y exóticas, casi 300 especies distintas de árboles.

Se trata, según esa información, de unos 372.000 especímenes que integran el denominado Arbolado Público Lineal (o APL) y, si a ellos se les suma los que crecen en los distintos espacios verdes, la cifra de árboles en la ciudad asciende a más de 425.000 ejemplares.

El Arbolado Público Lineal está integrado por especies nativas y especies exóticas, de las cuales, según el último censo fitosanitario, el fresno americano, que es una especie exótica, representa el 39,3% del APL, seguido por el plátano, con un 9,6%, y el paraíso, con un 5,7 %, especies también exóticas.

De acuerdo con el informe, las características particulares del fresno americano, así como la facilidad de controlar su tamaño a través de la poda, permitieron su adaptación a la Ciudad y lo llevaron a convertirse en la especie más utilizada para la arborización de las veredas porteñas.

Además, su madera es de muy buena calidad, por lo que no se quiebra con facilidad y resiste bien las tormentas, y su costo de producción es bastante económico.

Sin embargo, se hizo saber que no es aconsejable que tenga tanta presencia dentro del arbolado. Para el ingeniero agrónomo Jorge Fiorentino, jefe del cuerpo de asesores técnicos del Plan Maestro de Arbolado, “la biodiversidad es un criterio central para planificar la arborización de la Ciudad, no sólo por razones paisajísticas; una mayor variedad de especies ayuda a prevenir una posible disminución del arbolado, en caso de que una plaga ataque a alguna especie en particular”.

En cuanto a las especies nativas, el mayor porcentaje le corresponde al jacarandá, con un 3,6% del total del APL. Proveniente de las yungas del noroeste argentino, fue introducido en Buenos Aires por el célebre paisajista Carlos Thays y rápidamente se transformó en uno de los árboles más representativos de la ciudad. María Elena Walsh le dedicó una preciosa canción a sus flores celestes, que en noviembre “dibujan el cielo en las veredas”. Y Luis Gianneo le consagró una de las páginas más bellas de la música argentina, el poema sinfónico El tarco en flor.

Viene detrás la tipa, cuyo porcentaje dentro del APL es de un 2,8 %; por el tamaño que alcanza su follaje, se la ha plantado sólo en las avenidas más anchas. Proveniente también de la yunga y perteneciente a la familia de las leguminosas, sus flores amarillas aparecen, al igual que las del jacarandá, en noviembre.

Otras especies nativas como anacahuitas y lapachos representan, respectivamente, el 0,2%, y el 0,1% del APL.

El Plan Maestro

Creado por la Ley de Arbolado Urbano N° 3.263, sancionada por la Legislatura de la Ciudad Autónoma el 26 de noviembre de 2009, el Plan Maestro de Arbolado Público de la Ciudad de Buenos Aires tiene, entre sus muchas funciones, la de proceder a la “planificación diferenciada de la replantación del arbolado de alineación y espacios verdes, en función de aspectos ambientales, paisajísticos y utilitarios, determinando la especie arbórea que será plantada en cada vereda y espacio del dominio del Gobierno de la Ciudad, teniendo en cuenta las características del arbolado existente y su comportamiento en el tiempo en cuanto a condiciones de crecimiento, aspectos sanitarios y mecánicos”.

Según anunció el nombrado Ministerio, a través de la ejecución del Plan se podrán sumar al APL 70.000 nuevos ejemplares dentro de un plazo de diez años, en los que se plantarán distintas especies, tanto nativas como exóticas, para alcanzar los estándares recomendados de diversidad florística.

Asimismo, se van a privilegiar las especies nativas por sobre las especies exóticas. Así, se plantarán nuevos ejemplares de jacarandaes, tipas, anacahuitas y lapachos y se introducirán otras especies nativas que prácticamente no tienen presencia en la ciudad como el cedro misionero, la pezuña de vaca o pata de buey y el ibirá pitá.

En lo que hace a las especies exóticas, se buscará introducir el crespón; según se informó, se trata de un árbol chico, con flores que pueden ser púrpuras, rojas o blancas y aparecen en verano.

En cuanto a las especies que ya están presentes, se buscará mantener la proporción de ejemplares de plátano dentro de la cifra existente, y se dejarán de plantar fresnos americanos porque su población ya es abundante.

En cambio, se van a plantar liquidambars y tulipaneros, especies que crecen principalmente en sentido vertical y, al no desarrollarse tanto hacia los costados, no suelen invadir las casas de los vecinos.

Por otra parte, distintas especies de arbustos y palmeras que crecen en las veredas irán siendo trasplantadas hacia diferentes espacios verdes para ser sustituidos por árboles.

Según se adujo, este reemplazo se debe a que ni las palmeras ni los arbustos pueden brindar los servicios ambientales que los árboles, principalmente gracias a sus copas, aportan, como producir sombra, retener un alto porcentaje del polvo y de las partículas de carbón en suspensión y mitigar las inundaciones y ayudar a reducir el riesgo de que se produzcan.

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