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Del supermercado a la lucha vecinal

Del supermercado a la lucha vecinal

Tercera entrega de una serie de cinco notas producidas por el Grupo Taricco Espacio Cultural. En ella retomamos la historia del Taricco y contamos cómo el edificio pasó de funcionar como supermercado hasta 1991 a ser el objeto de la sanción de una no ejecutada y ya vencida ley de expropiación como fruto de la lucha vecinal.

Como dijimos el mes anterior, el Taricco no era simplemente un cine teatro donde se podían ver tres películas o escuchar cantar a Carlos Gardel (un año y medio antes de su trágico fallecimiento). También era un lugar de encuentro social donde podía germinar un futuro matrimonio o el ámbito para una fiesta escolar.

En 1945 su fachada se reforma y pasa a ser de estilo art déco (frente actual). Sigue brindando cultura y mucho más hasta 1969, año en que cerró (después de cincuenta años, depende de nosotros que no sea definitivo).

Junto al Taricco, entre 1967 y 1971 corrieron igual suerte todos los cines cercanos dejando a la zona sin esos espacios de entretenimiento y cultura. En los terrenos de estos cines se construyeron grandes edificios o importantes comercios. Al Taricco le tocó ser supermercado, primero Mini Max y luego el Hogar Obrero (1971-1991).

Lo que es preciso señalar es que mientras los otros ex-cines siguieron siendo comercios, nuestro cine teatro, desde esa fecha hasta el día de hoy (treinta y cinco años), permanece cerrado y tapiado. Los vecinos no lo olvidan: tras el cierre del supermercado y el abandono del edificio, se preguntan si podemos tener de nuevo este cine teatro, lo que se ve reflejado en los periódicos locales desde 1994.

En 2001, de los pensamientos se pasó a las acciones: festivales, firmas de los vecinos y visitas a los legisladores dieron sus primeros resultados en el 2004 cuando la Legislatura Porteña lo declara de “Interés Cultural” (así está escrito en la placa de bronce colocada por los legisladores en su frente).

Fue un importante reconocimiento a su trayectoria y a todo lo que brindó a los vecinos. Pero este fundamental paso no bastaba. Se necesitaba que funcione. Por eso siguieron las acciones de los vecinos y en 2005 se sanciona la Ley de expropiación y se destina una partida específica para su compra, pero primero Jorge Telerman (2006-2007) y luego Mauricio Macri (2008) incumplen la ley y así esta pierde su vigencia.

¿Los vecinos se olvidan entonces de su sueño? No puede ser, lo que está marcado a fuego nunca desaparece.

¿Vos pensás lo mismo? ¿Te parece necesario un gran cine, teatro y centro cultural en tu barrio? ¿A qué te comprometerías para recuperarlo?

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